Esto se pasaba solo de madre a hija. En las cocinas. En las noches de velorio. Susurrado al oído de la próxima generación de mujeres poderosas.
Conocimiento de siglos, protegido por generaciones.
Pero algo se rompió en el camino. Las abuelas se fueron sin enseñar. Las madres migraron a las ciudades. La generación nueva creció mirando el celular en vez de aprender de la matriarca.
Tú quedaste sin acceso a lo que siempre fue tuyo por derecho de sangre.
